Sin darme ni cuenta, he comenzado a llorar. Todo esto es demasiado para una chica de solamente dieciocho años. Sí, definitivamente nadie a esta edad debería de estar en esta situación. Y por un simple incidente, todo ha cambiado.
- ¿Estás bien? –Susurra, haciendo que su aliento de contra mi cara.
Respiro profundamente por la boca. Habla y millones de escalofríos recorren todo mi cuerpo mientras que un nudo está en mi garganta. ¿Es normal sentir tantas cosas?
- Sí, sí. –Cierro los ojos fuertemente.
- Tranquila. –Roza sus suaves dedos por mi brazo.
Se levanta y me ofrece la mano para que yo también lo haga. Me pongo en pie y ambos nos sacudimos la ropa quitando los restos de arena que se nos habían pegado.
- ¿Estáis bien? –Pregunta Liam, atento.
Christian asiente con la cabeza mientras que yo esbozo una pequeña sonrisa.
- Oye, ¿no habrá sobrevivido nadie, cierto?
- No creo… –Musita Liam.
Bajo la cabeza. Seguramente si hubiera una chica más, todo podría irme mejor…
Algo se mueve lejos. Lo veo por el rabillo del ojo pero estoy completamente segura de lo que he visto. Dirijo mi mirada hacia donde lo he visto y veo a una chica en la arena sentada. Corro hacia ella. Supongo que también estaba en el avión. Tose. Me mira y sonríe aliviada. Seguramente porque ahora sabe que no está sola. Me agacho poniéndome a su altura y le quito algo negro que tiene en la cara.
- ¿Te encuentras bien? –Pregunto preocupada.
Ella asiente. Christian y Liam están a mi lado.
- Ven, vamos. Tenemos que construir un sitio donde dormir antes de que anochezca.
La ayudo a levantarse y ambas sonreímos. Siento que nos vamos a llevar muy bien. Tiene el pelo castaño y unos ojos parecidos.
Decidimos que lo mejor es coger de la parte del avión que no había explotado algo para poder sobrevivir. Cogemos alimentos y herramientas con unas mochilas.
Al minuto, nos ponemos en marcha. Caminamos entre altos árboles y anchos arbustos. Muevo mis manos alrededor de mi cabeza apartando a los mosquitos que me rodean. Doy pequeños saltitos intentando evitar que alguna rama que se ha caído al suelo me haga tropezar.
Lo peor es que ya no sé por qué preocuparme… ¿Qué dirá mi padre cuando se enteré de que el avión en el que iba se ha estrellado y ni si quiera saben donde? ¿Se pondrá triste? ¿Hará algo por volver a buscarme? No lo sé, y casi mejor no pienso en ello. Por lo menos, de momento.
La chica se acerca a mí.
- ¿Y cómo te llamas? –Pregunta.
- ____. ¿Y tú? –Sonrío.
- Clara.
Silencio.
- Me alegro de no ser la única chica aquí. –Carcajeamos.
- Si bueno, y yo me alegro de estar viva.
Más risas.
- ¿Qué os parece construirla ahí? –Pregunta Liam.
Es una especie de descampado enorme, pero hay árboles por el suelo de tal manera que si colocas ahí la ‘casa’ quedará elevada.
- A mí me parece bien. –Decimos Clara y yo a la vez.
Nos miramos. Un segundo. Dos segundos. Tres. Carcajeamos.
- ¡Pues venga chicos! ¡Manos a la obra! –Exclama Liam.
Christian le mira indiferente, como diciendo “¿Quién se emociona por tener que construir una casa en una isla desierta? Un estúpido.”
Comenzamos a trabajar. Decidimos que lo mejor será que hoy talemos madera y cojamos los materiales y durmamos en tiendas de campañas. Todo esto es demasiado raro. Es decir, que no es algo que le pase a todo el mundo día a día. Admito que el miedo es un sentimiento que ahora mismo tengo presente, pero de todos modos, intento pensar en que nos van a rescatar.
Clara se acerca a mí.
- ¿Sabes? He estado hablando con Liam. Es muy dulce. –Sonríe.
Sonríe como una adolescente enamorada hasta las trancas. Se nota que le quiere. Aunque se acaben de conocer, aunque estemos en esta situación.
- Te gusta, ¿cierto? –Sonrío suspicaz.
Abre mucho los ojos. Pero a la vez se sonroja.
- Bueno… puede. –Suelta una risita nerviosa.
- Lo sabía. –Carcajeo.
Me pongo a pensar. No conozco de mucho a Clara, pero tengo que admitir que me cae muy muy bien. Y como solo hay dos tiendas de campaña… Le haré el favor, aunque me va a deber una, y muy grande…
- Venga, vale. Te dejo dormir con él.
Se asombro. Lo veo en sus ojos.
- ¿Cómo sabías lo que estaba pensando…? ¿Me lees la mente?
Ambas carcajeamos fuertemente.
- No, pero estaba más claro que el agua. Haré el enorme esfuerzo de dormir con Christian. –Suspiró imaginándomelo. Río.
Pero bueno. Río por no llorar. Aunque admito que puede que sea una buena compañía…
- ¡Gracias! –Exclama y me abraza.
Ambas volvemos a reír y seguimos talando.
Debieron de pasar unas cuatro horas y ya todos teníamos hambre y sed. Aparte de que ya estaba anocheciendo y aunque por el día hiciera mucho calor, por la noche hace un frío tremendo.
Estaba algo triste y cansada. Lo suficiente para no saber si quería seguir con esto o no. Y entonces, por primera vez desde que nos estrellamos, me acuerdo de Mike, mi novio. ¿Se habrá enterado ya de lo que ha pasado? Si lo ha hecho… ¿Le ha importado lo más mínimo? Y lo peor de todo, es que yo le quiero. Y no me gustaría perderle. Pero claro, parece que eso a la naturaleza y al avión la ha importado bien poco. Alguna vez había pensado en la posibilidad de, por alguna causa, no volverle a verle más. Y siempre me imaginé llorando por él nada más verme en esa situación, con un dolor en el pecho, como si un yunque me lo estuviera comprimiendo, sin ganas de nada. Y la verdad es que es más o menos lo que ahora mismo estoy sintiendo por dentro. Puede que lo de sobrevivir me haya mantenido lo suficientemente ocupada hasta ahora para no pensar en él tanto como para estar deprimida y con ganas de morirme. Pero ahora, que no hay nada que hacer ya que las tiendas de campaña están montadas, no sé como reaccionar.
Miro a mi alrededor. Liam y Clara están hablando muy juntitos. Se nota que entre ellos dos va a acabar habiendo algo. Y por suerte, Clara no le tuvo que pedir a Liam que durmiera con ella. No hizo falta. Él mismo lo hizo. Y me alegro muchísimo por ella.
Por otra parte, está Christian. Sentado en el suelo, algo apartado de los demás. La verdad es que siento algo extraño cuando le miro. Algo que jamás había sentido. Es algo nuevo para mí y eso me asusta un poco. Siento…, siento la necesidad de abrazarle. No sé ni por qué; pero es lo que siento. ¿Es extraño eso? Seguramente. Pero el tiempo decidirá.
Sacudo la cabeza. ____, deja de analizar todo.
Clara y Liam se despiden y se meten en la tienda. Yo decido que necesito despegarme un rato. Y por mucho cansancio que tenga, me levanto y comienzo un pequeño paseo. Aunque solo sea para aclarar mis ideas.
- ¿Estás bien? –Susurra, haciendo que su aliento de contra mi cara.
Respiro profundamente por la boca. Habla y millones de escalofríos recorren todo mi cuerpo mientras que un nudo está en mi garganta. ¿Es normal sentir tantas cosas?
- Sí, sí. –Cierro los ojos fuertemente.
- Tranquila. –Roza sus suaves dedos por mi brazo.
Se levanta y me ofrece la mano para que yo también lo haga. Me pongo en pie y ambos nos sacudimos la ropa quitando los restos de arena que se nos habían pegado.
- ¿Estáis bien? –Pregunta Liam, atento.
Christian asiente con la cabeza mientras que yo esbozo una pequeña sonrisa.
- Oye, ¿no habrá sobrevivido nadie, cierto?
- No creo… –Musita Liam.
Bajo la cabeza. Seguramente si hubiera una chica más, todo podría irme mejor…
Algo se mueve lejos. Lo veo por el rabillo del ojo pero estoy completamente segura de lo que he visto. Dirijo mi mirada hacia donde lo he visto y veo a una chica en la arena sentada. Corro hacia ella. Supongo que también estaba en el avión. Tose. Me mira y sonríe aliviada. Seguramente porque ahora sabe que no está sola. Me agacho poniéndome a su altura y le quito algo negro que tiene en la cara.
- ¿Te encuentras bien? –Pregunto preocupada.
Ella asiente. Christian y Liam están a mi lado.
- Ven, vamos. Tenemos que construir un sitio donde dormir antes de que anochezca.
La ayudo a levantarse y ambas sonreímos. Siento que nos vamos a llevar muy bien. Tiene el pelo castaño y unos ojos parecidos.
Decidimos que lo mejor es coger de la parte del avión que no había explotado algo para poder sobrevivir. Cogemos alimentos y herramientas con unas mochilas.
Al minuto, nos ponemos en marcha. Caminamos entre altos árboles y anchos arbustos. Muevo mis manos alrededor de mi cabeza apartando a los mosquitos que me rodean. Doy pequeños saltitos intentando evitar que alguna rama que se ha caído al suelo me haga tropezar.
Lo peor es que ya no sé por qué preocuparme… ¿Qué dirá mi padre cuando se enteré de que el avión en el que iba se ha estrellado y ni si quiera saben donde? ¿Se pondrá triste? ¿Hará algo por volver a buscarme? No lo sé, y casi mejor no pienso en ello. Por lo menos, de momento.
La chica se acerca a mí.
- ¿Y cómo te llamas? –Pregunta.
- ____. ¿Y tú? –Sonrío.
- Clara.
Silencio.
- Me alegro de no ser la única chica aquí. –Carcajeamos.
- Si bueno, y yo me alegro de estar viva.
Más risas.
- ¿Qué os parece construirla ahí? –Pregunta Liam.
Es una especie de descampado enorme, pero hay árboles por el suelo de tal manera que si colocas ahí la ‘casa’ quedará elevada.
- A mí me parece bien. –Decimos Clara y yo a la vez.
Nos miramos. Un segundo. Dos segundos. Tres. Carcajeamos.
- ¡Pues venga chicos! ¡Manos a la obra! –Exclama Liam.
Christian le mira indiferente, como diciendo “¿Quién se emociona por tener que construir una casa en una isla desierta? Un estúpido.”
Comenzamos a trabajar. Decidimos que lo mejor será que hoy talemos madera y cojamos los materiales y durmamos en tiendas de campañas. Todo esto es demasiado raro. Es decir, que no es algo que le pase a todo el mundo día a día. Admito que el miedo es un sentimiento que ahora mismo tengo presente, pero de todos modos, intento pensar en que nos van a rescatar.
Clara se acerca a mí.
- ¿Sabes? He estado hablando con Liam. Es muy dulce. –Sonríe.
Sonríe como una adolescente enamorada hasta las trancas. Se nota que le quiere. Aunque se acaben de conocer, aunque estemos en esta situación.
- Te gusta, ¿cierto? –Sonrío suspicaz.
Abre mucho los ojos. Pero a la vez se sonroja.
- Bueno… puede. –Suelta una risita nerviosa.
- Lo sabía. –Carcajeo.
Me pongo a pensar. No conozco de mucho a Clara, pero tengo que admitir que me cae muy muy bien. Y como solo hay dos tiendas de campaña… Le haré el favor, aunque me va a deber una, y muy grande…
- Venga, vale. Te dejo dormir con él.
Se asombro. Lo veo en sus ojos.
- ¿Cómo sabías lo que estaba pensando…? ¿Me lees la mente?
Ambas carcajeamos fuertemente.
- No, pero estaba más claro que el agua. Haré el enorme esfuerzo de dormir con Christian. –Suspiró imaginándomelo. Río.
Pero bueno. Río por no llorar. Aunque admito que puede que sea una buena compañía…
- ¡Gracias! –Exclama y me abraza.
Ambas volvemos a reír y seguimos talando.
Debieron de pasar unas cuatro horas y ya todos teníamos hambre y sed. Aparte de que ya estaba anocheciendo y aunque por el día hiciera mucho calor, por la noche hace un frío tremendo.
Estaba algo triste y cansada. Lo suficiente para no saber si quería seguir con esto o no. Y entonces, por primera vez desde que nos estrellamos, me acuerdo de Mike, mi novio. ¿Se habrá enterado ya de lo que ha pasado? Si lo ha hecho… ¿Le ha importado lo más mínimo? Y lo peor de todo, es que yo le quiero. Y no me gustaría perderle. Pero claro, parece que eso a la naturaleza y al avión la ha importado bien poco. Alguna vez había pensado en la posibilidad de, por alguna causa, no volverle a verle más. Y siempre me imaginé llorando por él nada más verme en esa situación, con un dolor en el pecho, como si un yunque me lo estuviera comprimiendo, sin ganas de nada. Y la verdad es que es más o menos lo que ahora mismo estoy sintiendo por dentro. Puede que lo de sobrevivir me haya mantenido lo suficientemente ocupada hasta ahora para no pensar en él tanto como para estar deprimida y con ganas de morirme. Pero ahora, que no hay nada que hacer ya que las tiendas de campaña están montadas, no sé como reaccionar.
Miro a mi alrededor. Liam y Clara están hablando muy juntitos. Se nota que entre ellos dos va a acabar habiendo algo. Y por suerte, Clara no le tuvo que pedir a Liam que durmiera con ella. No hizo falta. Él mismo lo hizo. Y me alegro muchísimo por ella.
Por otra parte, está Christian. Sentado en el suelo, algo apartado de los demás. La verdad es que siento algo extraño cuando le miro. Algo que jamás había sentido. Es algo nuevo para mí y eso me asusta un poco. Siento…, siento la necesidad de abrazarle. No sé ni por qué; pero es lo que siento. ¿Es extraño eso? Seguramente. Pero el tiempo decidirá.
Sacudo la cabeza. ____, deja de analizar todo.
Clara y Liam se despiden y se meten en la tienda. Yo decido que necesito despegarme un rato. Y por mucho cansancio que tenga, me levanto y comienzo un pequeño paseo. Aunque solo sea para aclarar mis ideas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario