- Pero… _______, ¿vas a poder dormir tranquila sabiendo que hay alguien o algo fuera de la tienda? –Pregunto.
Asiente, apretándome más la espalda.
- Solo si me abrazas fuerte y no me sueltas. –Afirma segura.
Pues entonces, que esté relajada. Porque no la pienso soltar hasta que ella me lo pida.
Comenzamos a hablar a cinco centímetros de nuestras caras, ya que era lo que las mantas nos permitían. Susurrábamos. Y cada vez que ella me decía algo, era como si un millón de polvos mágicos llenaran nuestro espacio. Increíble, ¿verdad? Como una persona puede cambiar nuestra forma de ver el mundo en tan poco tiempo. Yo antes lo veía como una continua batalla entre dos bandos. Si ganabas, sobrevivías. Si perdías, adiós vida. Irónico, ¿verdad? Ahora mismo, que sí que consiste en eso nuestras vidas, ya que estamos en una isla desierta, gracias a ella, no lo veo así. Lo veo todo como una bonita aventura que hay que hacer. Y eso… Eso nadie jamás lo había conseguido en mí. Una confirmación más de que para mí ______, es alguien especial.
• Isla Desierta. 7:30am. Sigue narrando Christian.
Una luz desvela todos mis sueños, haciendo que me despierte. Pero nada más abrir los ojos, creo que lo que veo sí que es un sueño. Y de los muy bonitos. Tengo a ______ justo en frente mía, durmiendo placidamente mientras que yo, la observo.
Al cabo de unos minutos, se despierta.
- ¿Cuánto tiempo llevas despierto? –Me cuestiona mientras bosteza y se estira.
- Nada. –Miento, descaradamente. – Me desperté justo cuando tú.
Ella me sonríe y ambos desayunamos tranquilamente. Al terminar, tuvimos que comenzar a caminar de nuevo. Lo cierto es que no sabíamos lo que teníamos que hacer. Yo pienso que esos dos lo organizaron todo para estar un tiempo juntos, pero bueno, a mí tampoco me está molestando mucho que digamos.
Al llevar unas horas caminamos, descubrimos un gran lago. Precioso, por cierto. Tiene el agua cristalina y es enorme.
- ¡Venga, Chris! –Exclama. – ¡Bañémonos!
- ¿Qué? No, no. –Aseguro.
- ¡Que sí! Por favor. –Me pone pucheros.
- Pero es que no me traje bañador. –Digo, más bien como una escusa.
La verdad es que bien poco me importa meterme en el agua en ropa interior, pero es que me encanta cuando me suplica o me pide “Por favor” las cosas. ¡Es tan mona!
Y por cierto, si yo no tengo bañador… Ella tampoco tendrá, ¿no? ¡Oh, Dios! Ya veréis, hoy voy a morir.
- ¿Y? Da igual, yo tampoco. –Dice de lo más normal.
Mis suposiciones han sido confirmadas.
- Ah bueno…
Empieza a zarandearme por los hombros.
- Venga, Chris. ¡Por favor! –Me pide, ya casi riendo por la gracia de la situación.
Curvo los ojos, dándoles una vuelta entera.
- Vale. –Digo.
Y antes de que me de ni cuenta, _______ ya ha saltado hacia mí a darme un fuertísimo abrazo. Que claro, yo se lo devuelvo más que feliz. Os puedo decir una cosa, si esto de darnos abrazos se convirtiera en una costumbre entre nosotros, no me importaría nada. Todo lo contrario, estaría encantado por ello.
*Narra ______*
Mientras que yo me voy quedando en ropa interior, Chris hace lo mismo. Él está de espaldas, y sin que se de ni cuenta, yo ya me metí completamente en el laguito.
No está muy lejos de donde yo me he zambullido, así que meto una de las manos en el agua, la saco y le empapo la espalda entera.
Pega un respingo y mira hacia donde vino el agua. Me mira mal.
- ¡Oye! ¡Ya verás!
Como está ya completamente ‘cambiado’ se mete de un salto en el agua y me comienza a perseguir. Yo intento nadar lo más rápido posible, pero nada. Está claro que él es mucho más ágil que yo, y en nada ya me ha atrapado por la espalda.
- Con que mojando a un pobre niño inocente, ¿eh? –Dice, en un tono bastante gracioso. Lo suficiente para que me ponga a reír.
- Bueno, lo de pobre niño inocente creo que sobraba. –Musito graciosa.
- Puede… Pero de todos modos, no deberías haberme hecho eso. No sabes bien de lo que puedo llegar a ser capaz. –Dice intentando meterme miedo en el cuerpo.
- ¿Y qué me vas a hacer? –Levanto las dos cejas, retándole.
- Uuuh… -Dice, y por culpa del tono, ya me siento un poco más asustada. – No lo sabes tú bien. –Casi murmura, muy cerca ya de mí.
- ¿En serio? –Digo, recuperando confianza.
Justo cuando abre la boca para responderme, me tiro encima de él y ambos nos caemos del todo al agua. Tras unos segundos, ambos salimos a la superficie.
- ¡Hey! –Exclama, mirándome mal en broma y a veinte centímetros de mi cara. - ¿Por qué has hecho eso? –Cuestiona confuso y sacudiéndose el pelo totalmente empapado.
- ¡Aaaah! –Exclamo también, riendo. – Me apeteció. –Digo inocente levantando los hombros.
- ¡Ya verás! –Dice, y comenzamos a jugar.
Llevamos más de una hora haciendo el tonto en el agua. Cuando decidimos salir definitivamente. Nos vestimos mientras nos reímos.
- En serio, nunca pensé que nos podríamos llegar a llevar tan bien. –Digo riendo, al acabar de ponerme todo.
Suelta una carcajada.
- Ya, lo mismo digo. Pero ya ves. –Nos miramos y sonreímos.
Al muy poco tiempo, seguimos con nuestro camino. Todo está tranquilo, y ninguno de los dos media palabra. Pero no porque nos hayamos enfadado o algo así. Simplemente que si no hay nada que contar… Pues mejor no hablar, ¿cierto?
Le miro sin que se de cuenta. Desde que llegamos estoy sintiendo cosas muy raras por su culpa. Primero, ya no quiero a la persona con la que llevo saliendo muchísimo, segundo, cada vez que le miro, cada vez que me habla siento un millón de sensaciones. Y lo peor, los sentimientos que creo que estoy sintiendo hacia él, no son los que uno siente por un amigo. No. Es… es… Joder, hasta me cuenta admitirlo en mis pensamientos. Eso, que es amor.
*Narra Christian*
¿La quiero? No la quiero. ¿La quiero? No la quiero. Sí, sí que la quiero. Pero… ¿Y ella a mí? Sí, para vuestra información, estoy hablando de ______.
Ahora mismo, ya estoy totalmente seguro de mis sentimientos. Sé que es lo que siento, y sé que es lo que quiero. Y también sé, que haré todo lo posible y más para conseguirlo. Conseguir su amor.
El problema, es que no sé ‘cuando’ hacerlo, ‘donde’, ‘como’ y, sobre todo, ¿me rechazará? Son las cosas a las que tengo más miedo. Sé que es raro que aunque estemos perdidos en una isla que la que podemos morir, esté yo ahora pensando en como conquistar a una chica. Pero si lo pensamos bien, esto es como vivir en la ciudad. Simplemente, que con menos recursos y facilidades. Bueno, a lo que iba, que se lo necesito decir cuanto antes. ¿Por qué? Porque necesito tenerla entre mis brazos y que sea algo de lo más normal. Necesito poder besarla y no tener que oír un “¿Por qué has hecho eso?” después. Necesito… La necesito.
- Chris. –Me llama. Miro hacia atrás y la miro, con los ojos todavía perdidos en un sueño que creo que jamás se cumplirá.
- Dime. –Digo intentando sonreír.
- ¿Acampamos hoy aquí? –Cuestiona, mirando al alrededor. – Es que ya es muy tarde, y estoy muy cansada…
- Claro, espera un segundo.
Dejo una manta en un tronco y llamo a ______ para que venga.
- ¿Qué haces? –Pregunta entre algunas risas.
- Venga, túmbate mientras que yo monto todo. –La empujo suavemente hasta que la recuesto sobre la tela.
- No, pero Chris, que te ayudo.
Se va a levantar, pero se lo impido. Al final las acabo montando yo solo. Sabe que soy muy cabezota y que a eso no me gana nadie. Así que conseguí que se quedara ahí. Termino y voy al tronco.
- ______, ¿Estás dormida? –Pregunto a muy pocos centímetros de su cara.
- Bueno, más o menos. –Murmura en un tono cansado, agotado.
Se intenta levantar, pero yo no lo permito. La cojo en cuello y la llevo hasta la tienda. No protesta, pero es porque está tan cansada, que no tiene ánimos ni para eso. La recuesto sobre el suelo de la tienda y traigo de nuevo la manta. Nos cubro con sumo cuidado y la abrazo con firmeza, para que vea que puede dormir más que tranquila.
- Gracias por todo Beabs. –Susurra muy bajito.
Y antes de que pueda hacer ningún comentario sobre el ‘Gracias’ el ‘todo’ y el ‘Beabs’ una respiración pausada delata que se acaba de quedar total y profundamente dormida.
La observo con detenimiento mientras que pensamientos extraños aparecen por mi cabeza. ¿En serio no la merezco? No, no la merezco. ¿Pero a ella le importará si la merezco o no, o si me merece o no? Admito que todavía no la conozco de hace mucho, pero sé bastante sobre ella y estoy segura de que no es una de ese tipo de personas. Cosa que se agradece.
“No somos conscientes de lo que verdaderamente se siente uno en una situación hasta que se te presenta. Mis amigos me habían definido indefinidas veces la frase ‘querer verdaderamente a alguien’. El problema es que, primero, ellos nunca lo habían sentido. Seguro. Segundo, nunca había pasado por ello. Y ahora que sí que lo estoy haciendo, quiero decir, que es lo mejor que te puede pasar en esta vida.” Murmuro antes de que mis párpados empiecen a pesar demasiado y poco a poco, me duermo. Entrando en un sin fin de sueños en los que todos, ______ es la protagonista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario